Juan Camacho reside desde su infancia en Vizcaya. Nació en Valdepeñas, Ciudad Real, en el año 1956 e inició su andadura poética hacia 1985 por la sociedad "El sitio", de Bilbao, y la Asociación Artística Vizcaína para fundar finalmente con otros compañeros/as la fundación literaria El Candil, en Basauri.

 

El Dios del Olvido es el primer libro completo de poemas que publica el autor, selección de poemas escritos entre 1987 y 1990, un libro en el que el poeta se enfrenta a Dios, al tiempo y a la muerte, aferrándose a los valores terrenales como último resorte ante las dudas de lo desconocido.

Mª José Rivas

Se ha dicho con acierto que un poeta es una persona que vive entre la gente y como la gente, y que a veces se eleva a la consideración de la vida y las palabras:

Juan Camacho, la persona, el ciudadano que afirma, duda acierta o se equivoca, de pronto se convierte en un "profetizador" de la vida más esencial y sencilla. Por cierto, al "profetizar" carece de cualquier mérito, pues se limita a cultivar su vocación al par que su entretenimiento.

 

Poeta: El Juan de los inicios era un disparador de palabras, fruto de la abundancia. En su evolución se ha ido decantando hacia una mayor contención y precisión de contenidos y formas. Su temática más reciente gira en torno del hombre existencial en los parajes sombríos que nos acechan; y del hombre esperanzado cuya guía es la luz inextinta que nos alumbra el camino. 

Su calidad literaria le sitúa en el panorama coetáneo de la poesía universal en lengua española.

 

Articulista: ¿ Qué sería de la cultura de la libertad si en las tribunas de los periódicos no participaran los escritores? El Juan de periódico, que ha tocado muchos asuntos destaca por la actualidad de sus mensajes, escritos antes de la revolución tecnológica y la revolución social del 15 M.

Más allá del conocimiento y la reflexión en que se basan, es la sensibilidad la que les da la nota perdurable.

 

Dramaturgo: Su obra "De mí, cuando yo muera" tiene originalidad en el planteamiento y desarrollo, y estricta modernidad al tratar el tema de las diferentes voces interiores que conforman las diversas facetas del "yo" de cada uno.

Y al servicio de todo ello, el ritmo teatral, la emotividad y la belleza del estilo.

                                                                                                                                                                                                             Miguel A. Manjón