TRIBUTO QUE LEGAR

He de sentarme en el desván de mi conciencia

y apartarme de este mundo petulante,

donde amarse, es tan sólo coincidencia

siendo el odio, la noticia a cada instante.

 

La observancia de la esfera donde vivo,

¡Acueducto por el cual, he de pasar!

es eterno paraíso destructivo

donde nadie puso ¡Nunca! a un tal Adán.

 

Es... holocausto por el hombre permitivo,

¡Epicentro horrendoso de un hangar!,

es la llama de una tea, que encendida

a la mecha prontamente ha de llegar.

 

Es un antro que Satán ha poseído

destinado como el juego: a su azar,

pestilente, tan ajado y radiactivo

que me embarga, al ser tributo que legar.

 

He de exponer todo aquello acometido

y prepararme para darles mil respuestas.

He de implorar a este vulgo envilecido

a sentarse en el desván de su conciencia.