EL DIOS DEL OLVIDO

  1. ..............................Cuerpo de mi sombra

  2. .....................Como pueblo y caminante

  3. .................. Hoy, se me ha hecho tarde 

  4. ......................Por la conquista de la paz

  5. .................................Si tuviera que nacer

  6. ....................Quisiera ecribir un poema

  7. ...........................................El tiempo pasa

  8. ..................................La esencia del alma

  9. .........Heme aquí, en el óvalo del alma

  10. .................Asido a las garras de la vida

  11. ........................De mí, cuando yo muera

  12. .....................................................Reflexión 

  13. ......................................Barro, fe y ceniza

  14. ..............................Desde dónde escribo?

  15. ............Con la resignación arrodillada

  16. ...........................................Soy caminante

  17. .............Acaparando sensaciones vivas

  18. .........................................................Soledad

  19. ..................Como dos pajarillos, madre

  20. .....................................No, no digas nada

  21. ..................................Es tu mirar de niña

  22. ...............................................A mis padres

  23. ...........................................Vertiendo vida

  24. ..........................................La cara de Dios

  25. ..............................Compañero de nortes

  26. ..............................................Creando vida

  27. ................................Por tan solo un beso

  28. .........................Como una lánguida flor

  29. .................................Sueño de luna llena

  30. ....................................Elegida por la mar

Dormida al amor.................................................31

¡Qué no te daría! ................................................32

¿Dónde vais?........................................................33

Tributo que legar................................................34

Junto al verde abeto...........................................35

Querida amiga.....................................................36

Akelarre..................................................................37

Querida cigüeña..................................................38

Sed de tu presencia............................................39

Te amaré...............................................................40

Así, inconscientemente ....................................41

Retornar................................................................42

No tengo por qué pedir....................................43

Sí..............................................................................44Lo más cruel de todo........................................45

Porque así lo quiere el hombre....................46

La reverberación del Dios íntimo................47

Con los dientes prietos....................................48

Madre.....................................................................49

La confirmación de serme útil, a veces......50

Entre nosotros.....................................................51

Después..................................................................52

¿Miedo?..................................................................53

Podríamos naufragar........................................54

Así............................................................................55

Repite conmigo....................................................56

No.............................................................................57

Mañana. Tarde. Noche.....................................58

Y por último.........................................................59

 

     PRÓLOGO

 

 

Juan Camacho, que reside desde su infancia en Vizcaya, nació en Valdepeñas (Ciudad Real) el 2 de setiembre de 1.956 e inició su andadura poética hacia 1.985 por la Sociedad "El Sitio" de Bilbao y la "Asociación Artística Vizcaína", para fundar finalmente con otros compañeros y compañeras, la Agrupación Literaria "El Candil" de Basauri.


Después de estos años de batalla entre la vida y la pluma, El Dios del olvido, es el primer libro completo de poemas que publica el autor, selección de poemas escritos entre 1.970  y 1.990; un libro en el que el poeta se enfrenta a Dios, al tiempo, a la muerte, aferrándose a los valores terrenales como último resorte ante las dudas de lo desconocido, de la muerte.
La obra consta de cuatro secciones que oscilan numéricamente entre los seis poemas de la segunda parte y los veintidos de la tercera, agrupadas así por el escritor bajo sutiles  criterios temáticos, ya que la obra gira en torno a tres ejes temáticos tradicionales: el amor, la vida y la muerte.


En la primera parte del libro, "Hacia el espíritu del nombre", el poeta reta  a la muerte desde la impotencia del ser mortal. Es un giro de rebeldía, de "Libertad para su vuelo" (1) y de resignación a la vez; una añoranza diluída en el atardecer del paso del tiempo; el desencanto y el desgarro del que reniega de haber nacido para morir entre contradicciones: "Por la conquista de la paz, aquí / batallando estoy...", "El mal de los buenos" (poema lV).
Valgan como ejemplo de ello algunos títulos de esta primera parte: "Si tuviera que nacer", "El tiempo pasa", "La esencia del alma", "Heme aquí, en el óvalo del alma" o "Asido a las garras de la vida". Y siempre ahí, detrás de todo, "El Dios del olvido" y el reproche del poeta a un abandono que le conduce, en ocasiones, a la negación de esa omnipotencia-presencia:


REY Y SEÑOR DE TODAS LAS COSAS
para cuando tus esperados milagros den su fruto,
el verdor del musgo -inexistente-
cubrirá la losa imparcial de la inocente ignorancia
de un pueblo lleno de seres que ya no creen en Ti.


Y finaliza así el poema:


Pero no. Tú no nos ves.
Es evidente.
NO PUEDES ESTAR EN TODAS PARTES.
(Poema ll)


En el tercer poema exclama: "Oh Dios Cuánta indiferencia..."


Y en otro momento de la obra dice:


"Y era la fiesta una orgía,
y era mi fe... un desconsuelo"
.
Como Blas de Otrero en "Ángel fieramente humano" (1.950), el poeta se siente abandonado por el mismo Dios.
Por eso la vida se hace más difícil de soportar.


Dice Otero en "Lo eterno":


Sólo el hombre esta solo. El que se sabe
 vivo y mortal. Es que se sabe huir
-ese río del tiempo hacia la muerte-
......................................................
Pero la muerte, desde dentro, se ve.
Pero la muerte, desde dentro, vela.
Pero la muerte, desde dentro, mata.

Se produce aquí un curioso paralelismo temático entre ambos poetas, tema por otra parte, recurrente a lo largo de la historia de nuestra literatura.
En la segunda parte del libro que nos ocupa, "Con la resignación arrodillada", el poeta añora el tiempo escaso que pasa y lo que el tiempo se lleva; es la pérdida de la brújula, de la identidad, la vuelta al origen, a la NADA, después de vivir al límite del tiempo:


¡Qué asco me da la vida interrogante 
que consumo a diario.
Me es tan limitada...
(Poema ll)
¿Desde dónde escribo?
Escribo,
desde la quinta vértebra del "Dios del olvido"
. (Poema lll)


Y en el poema que da título a esta segunda parte, dice:


Así caminaría hacia la Nada,
turnándiome con Dios en este ciclo".
Y de nuevo asalta la duda:

.................................................
este eterno divagar, (me pregunto)...
¿Dónde irá?
¡Tengo tanto miedo a no vivir...!


Morir sería el feliz desenlace de este mundo cruel para Jorge Manrique o para los místicos. Pero eso ¿por qué, si apenas se palpa el tiempo?. Tengamos ahora en cuenta que esta es la sección más breve del libro; seis poemas cargados de dudas y de interrogantes:
"Es comedia o sensación de haber vivido/ la expansión febril/ de la mente en su memoria?", que nos recuerda La vida es sueño de Calderón. "Qué pasará ahora, dime,/ con los hombres que aún no creen?", "¿Que no soy nada?"


"Con la resignación arrodillada" no es, sin embargo, una entrega voluntaria al sufrimiento, sino la irremediable impotencia de desentrañar lo insondable del ser humano. En esta línea se sitúan también algunos sonetos de Blas de Otero : "Gritando no morir", "Pido vivir", "Tierra firme", "Digo vivir", etc. (Ancia, 1.958)


La tercera parte "Desesperanzas apócrifas y otros amoríos", como su título indica, recoge una serie de poemas (los más extensos del libro)en los que el poeta expresa experiencias vividas y sentidas con gozo, dolor, amor y desamor; hechos que han dejado huella. Podríamos decir que es la correspondencia íntima entre el poeta y su confidente la gaviota, donde el mar se torna símbolo obsesivo: la trición, el origen y el fin de la vida (el río manriqueño que desemboca en el mar "que es morir"), a la vez que sede de las pasiones humanas.
El poeta se ha quedado solo ante la muerte y el tiempo que le impide "eternamente vivir":


"¡Con qué parsimonia ejecuta el maldito tiempo la hora!...
Quisiera poder devenir
robando el cetro a la muerte
para, eternamente vivir
siendo:
sucesión, 
pasado y presente".


Antes lo diría Blas de Otero en "Ecce Homo" (Ancia):
"¿A qué viene ser hombre o garabato?". Es en este intento de parar el reloj, de asirse más fuerte a la vida, cuando el espejismo de "La cara deDios" ofusca al poeta que busca la comuniocación y el amor en la mujer. Es esta tercera sección del libro, en gran medida, un canto a la mujer madre-amante, así como toda la obra lo es a la libertad.


La cuarta parte del libro, "21 poemas para un letargo", comprende el conjunto de poemas más breves del libro, entre tres y dieciocho versos. Algunos constituyen casi una sentencia.
Surge en ellos el desasosiego, la impaciencia por vivirlo todo en el escaso tiempo que queda; el amor y el secreto irrevelable del ser "después de".
De nuevo Dios, el tiempo, Tú y Yo.

 

   

 

   1   Recordemos aquellos versos de Otero:

        "Esto es ser hombre: horror a manos llenas.

         Ser -y no ser- eternos fugitivos.

        ¡Ángel con grandes alas de cadenas!"

 

 

                                                                                                                                                                         María José Rivas