HUBO UNA ÉPOCA

 

 

Hubo una época

en la que la razón se me ofrecía

y la acogí entre mis manos,

rebosantes de juventud,

¡Pletóricas de utopía!

 

Pasado un tiempo,

la propia vida, mofándose de mí,

me dijo que no sólo con la razón

se alcanza la sabiduría.

 

El tiempo me transformó.

 

De aquel entonces sólo me queda

el recuerdo de unos padres

hechos a mi medida,

un Dios del olvido hecho libro,

el fracaso ante todo cuanto no me contuve

y un amigo íntimo huyendo, como yo, de las sombras.

 

Hoy la razón en mí permanece y reside.

 

Me aferro voluntariamente al silencio

-Mi mejor aliado-

 

En tanto, dejo que el descanso

cierre una vez más, mis párpados.