HE MEZCLADO LAS VOCALES DE TU NOMBRE

 

 

 

He mezclado las vocales de tu nombre

entre los versos salteados de un poemario

y han tocado las paredes de mi casa

y dormido en el lecho de mi alcoba.

 

Han comido junto a otras consonantes

que, talladas, sobre el viejo pergamino

le han hablado de sus cosas

y han llorado

al saberse encaminadas.

Sin destino.