TOMADLE COMO FRUTO

 

 

Tomadle como fruto de este día

y asomad vuestros ojos, cazadores.

Saciad-si queréis- la sed de venganza

que hasta hundirle vuestras lanzas;

alertas pupilas le hacen guardia

donde oíais trinar los ruiseñores.

 

Caído con su pecho está en la tarde,

doliéndose, en espera a que amanezca…

y ve al águila real que emprende el vuelo,

y siente el tigre rugiendo entre maleza,

a las gaviotas que emigran a otras playas…

y a la mar, vistiéndose de arenas.

… y la sombra -siempre negra-

tintando las paredes de su celda.

 

Tomadle como fruto de este día.

¡Guardianes!

Tomadle.

 

Acabad cuanto antes con el viejo escrutador

-sigiloso en el panal de las abejas-

Traficante de sonrisas, bajo cielos de palmera

y aliado de los campos verdes trigos

-desde el tiempo que llamamos era-

Tomadle la palabra.

No el sonido; pues bala como suele hacer la oveja

y croa, relincha, muge y canta…

soñando con algodones blancos que dicen:

¡Traed la primavera!

 

Viejo loco y embustero…

¡La soga! , que amanecer empieza.

 

Entre el sol y la lluvia,

una niebla matutina

vierte sobre el bosque y sus almas,

la tragedia;

al sauce,

al pino y a la encina,

al musgo y a la hierba;

a la alondra,

al búho y al buitre…

 

Después de un largo silencio,

el eco lejano de un badajo se escucha

golpeando

lentamente

su campana.