ORACIÓN DEL PUBLICANO

 

 

 

Yo, pobre mortal,

incapaz de enumerar las estrellas del firmamento

pretendo hacerte llegar

¡Oh!, Padre nuestro, estos versos

-Fruto de un divagar sobre qué seremos

después de muertos-

 

Yo, enclaustrado como el que más

en ese laberíntico proceso que fue tu crear,

me resisto a ver sufrir muriendo

pudiendo morir sin más.

 

Dime:

viviéndolo… ¿Aún tengo que rezar?

 

Yo, que huyo de la humildad

porque la humildad me humilla,

que no alcanza “el más allá” mi entendimiento

y rezo, no por rezar,

sino porque así te siento…

 

¡Oh!, Padre Celestial

¿Qué será de nosotros

si el alma queda enterrada con el cuerpo?