DESCUBRÍ LA PRESENCIA DE SU PIEL

 

 

Descubrí la presencia de su piel

 

en la terminal de un sueño de verano.

 

 

 

En su muñeca, las agujas de un reloj

 

se unían a la vez que nuestras manos.

 

 

 

Ni solteros, ni casados,

 

a ojos de los demás estábamos.