COMO EL TORO

 

 

 

Como el toro, hoy lamento haber entrado

en el toril enarenado de esta plaza

donde quién sabe si el hombre es engañado

sin tener su acento en cuenta ni su raza.

 

Como el toro, vagabundo voy ensimismado

sin saber a donde mi cuerpo se desplaza

y aunque sepa mi destino ya trazado,

como el toro, temo más que a la vida, la amenaza.

 

Por ello, como el toro, entro a trompicones

pretendiendo evitar las circunstancias

de quien se opone a mis razones.

 

Como cuenta el ganadero las ganancias

otros, como el toro, dejarán sus ilusiones

junto al cuerpo desangrado. Ya sin ansias.

 

¡Cuán triste es la nobleza de un astado!

Más triste en el hombre es la ignorancia.