ANTES DE QUE ROMPA A LLORAR LA NOCHE

Antes de que rompa a llorar la noche

y para, con su cuerpo negro, el alba;

habré jurado nunca más morir

aunque quiera despegarse de mí el alma.

 

Antes de que nadie me retoque, mucho antes

de que el cielo me abra a sus entrañas

mis labios, orarán, ya sin pudor…

Porque así sea,

así lo pido a Dios.

 

Pero, ¿Y si el alma me dejara?

Si así fuera,

¡Que me entierren las palabras!,

que me sobra del sepelio, el orador,

el ataúd mortuorio

y hasta su angosta morada.

 

Que seguro tendré la prisa de saber

si existe el sol más allá,

en la porción que me toque de la nada.

 

 

 

Así refiero a ti –mujer de hombre-

por siempre, mi mujer enamorada, que antes,

mucho antes de que la noche para

con su cuerpo negro el alba…

mis últimos deseos sean cumplidos

sin el toque postrero de campanas;

y así, que el Nobel

por amar tanto

-cuando al fin me sea reconocido-

le dediques un espacio

sobre el marco artificial de mi palabra.

Así,

que rehúses las visitas a mi cuerpo cancelado.

¡Que nadie ha de saber de mi ignorancia!,

nadie, excepto tú, ha de sentirme ya callado.

¡Nadie!, musa terrenal de mi obra vana.

Así,

que te entreguen los restos de mi barro calcinado.

 

Después, ya sin premura,

asciende a la cantábrica cornisa y grita

a quien detrás del viento esté empujando,

que torne

con su soplo y mis cenizas

a la mar;

que allá, entre sus flecos erizados…

como espíritu y poeta,

como amante y resto humano

moraré con las estrellas… bajo el mar.

 

Ya sin mas razón que ofrecerme a las medusas

tras la tierna lectura de unos versos

… de un cualquiera que sea poemario.