CON LA RESIGNACIÓN ARRODILLADA

Con la resignación arrodillada

y las varices del pecado en carne viva,

así caminaría hacia la Nada.

Hacia la Nada monárquica, mi poesía.

 

Hacia la Nada católica y protestante.

Hacia la Nada del mundo y su carrera armamentística.

Hacia la Nada del amor indefinido y sus conjuros.

Hacia la Nada del poder corrupto del pueblo y sus ediles.

Y hacia la Nada del hombre:

Anacoreta, retrógado y poseído,

porque en él este implícita mi poesía.

 

Así caminaría hacia la Nada, 

turnándome con Dios en este ciclo,

donde sólo pido una octavilla, una pluma

y unas piernas que transporten mis ideas.

 

Porque así de ruda mi mente sea, no se extrañen,

no me avergüenzo de nada de la Nada,

ya que mi feto fue expulsado de un solo vientre

y, como humano, nací con las pupilas ciegas,

reinvindico esa luz en los ojos de otros hombres...

¿Hombres?

¡Humanos, paridos a medias!

 

Así, con la resignación arrodillada

y las varices del pecado en carne viva,

os propongo un debate universal 

allá,

donde la paz deja de ser...

un empeño.