HOY, DEBERÍAS HABER ESTADO

 

 

 

Hoy, deberías haber estado bajo los rayos solares de este maravilloso día en el que se abre camino la primavera

y los acantilados del mar ceden al horizonte sus espacios medios, sus desgastados y esqueléticos perfiles.

 

Hoy, que retozan las gaviotas sobre las crestas del oleaje en busca de la verdad que tan sólo ellas conocen

y el azul era añil y escaparate a ojos de los que, en silencio, siguen llenando de glamour su alma.

 

Hoy, que sin permiso de nadie, por encima de la verdad, se ha mostrado la mañana en la palma de mi mano.

 

Hoy deberías haber estado aquí, rodeada de tan exhuberante naturaleza...Pero estabas atenta, porque la calma se imponía a ras de crepúsculo y tus ojos comprendían su efímera existencia.

 

Esta vez, los dioses cabalgaban a su destino después de besar la gracia de un adiós de tu labio, y tiernamente, sonreían.

Creían que la diosa del eterno paraíso había despertado de su letargo y en ti veían la abundancia para un mundo exento de caricias, de amor y libertad.

 

Por eso. Sólo por eso, deseaba tenerte hoy, en esta tierra, sobre el mar, donde la luz no provoca el hastío y la brisa preside un soplo de esperanza. 

 

Hoy, que ante la curvatura del horizonte, estaba dispuesto a reconocer mi lucha por conseguirte.