OPÁCIDO Y SEMIDESNUDO…

 

 

 

Opácido y semidesnudo el cuerpo herido

desprendido

si se quiere de la niebla densa

piensa

en tanto retrocede al sueño

dueño

y con razones de conciencia.

 

Más tarde, complacido, nace en otra aurora,

demora

en tiempo la imagen transparente

ente

fugitivo que embiste el cielo y calla

valla

inexistente. Cielo y tierra.

 

¡Guerra! Clama.

Su lid despliega.

 

Lega su futuro:

Un aro ardiente.

 

… Si acaso un epitafio:

Haber sido nada.