Sí.

Tengo el hábito de amar.

Cuanto menos...

dos veces el mismo tiempo.

 

No.

La esperanza no la compro.

-se me muestra como viene-

 

Así,

después

se me disculpa la vida

... tal vez, más tarde,

alguien se acuerde de arrancar las flores

-las que queden-

en este leguminoso y oscuro jardín.