AKELARRE

Una vez más,

emerge la malicia desde el antro del deseo,

invocándonos hacia la piel cartilaginosa del pecado.

 

En tanto, tú y yo, mitad barro presumido,

mitad arcilla,

dejamos abandonados nuestros moldes

para que obren,

según tu pensamiento y mi palabra,

nuestros cuerpos.

 

Pero todo es un sueño, una pesadilla.

También un deseo,

...y tengo miedo a que el ogro hembra

sacie su apetito de carne,

cubriendo mi piel con sus escamas.

 

Solitario, maldigo la noche

en mis ojos abiertos.

Es tarde. Noche encelada y quiero dormir.

No puedo.

 

De nuevo la lujuria me ofrece su tacto.

Mi mano, trémula, la acoge entre su arruga

la manosea y acaricia 

para, finalmente, entregarla a las yemas de sus dedos.

 

El placer me ciega la razón y me adormece.

El instinto se apodera de la voz 

y calla pausadamnete.

 

La sangre no respeta las arterias más pequeñas

ni el latido compromete al corazón.

Todo se desborda en esta noche...

 

Mientras, el poeta observa y calla.

En sus labios, media vida estrangulada,

y a pie de folio una sola pregunta:

¿Quién detrás del viento esta empujando?